Adicionalmente al consumo energético generado como consecuencia del uso de las edificaciones, ha de considerarse los impactos derivados del transporte, con consecuencias tanto energéticas como de generación de contaminantes: el transporte de usuarios de los edificios para trasladarse entre sus lugares de residencia, trabajo y ocio.
Aunque el transporte público ha tenido en los últimos años un gran impulso en la CAPV, con la introducción de tranvías, metro y nuevas líneas ferroviarias, sigue siendo aún el transporte por carretera y en vehículo privado el modelo de desplazamiento elegido mayoritariamente por la población.